El Día Internacional de la Imagen de la Mujer, surgió en Europa como respuesta a los constantes estereotipos femeninos dictados por la moda y que afectan no solamente la verdadera idea que muchas mujeres tienen de sí mismas, sino incluso la salud de quienes someten sus cuerpos a condiciones extremas procurando asemejarse a lo que la publicidad manda.
En el Día Internacional de la Imagen de la Mujeres, cientos de organizaciones en todo el mundo reivindican su lucha contra la imagen sexista de la mujer, focalizando este año la problemática generada a las mujeres en la búsqueda de tallas de vestimenta que casi no existen en la realidad cotidiana. Como temática de fondo, quienes impulsan la jornada de reflexión recuerdan que existen una diferente valoración de hombres y mujeres, pautada por las empresas que organizan la publicidad en los medios masivos, donde hay una posición de subordinación de la mujer con respecto al varón, y que además denigra los valores femeninos.
Las organizaciones involucradas, alertan particularmente a las autoridades de los gobiernos para que eviten contratar anuncios de cualquier tipo, donde se refleje una imagen virtual, no real, de las mujeres de cada país y que atenta contra su dignidad, su historia y sus principios.
Las entidades que conmemoran la fecha, recuerdan que existe una responsabilidad social inherente a la labor en los medios, para impulsar aspiraciones genuinas sobre el rol real de las mujeres, camino de erradicar estereotipos sexistas que no se corresponden con su vida diaria.
La Fundación Imagen y Autoestima de España, realizó un estudio junto a la Federación Española de Asociaciones de Ayuda y Lucha contra la Anorexia y la Bulimia, llegando a la conclusión que las empresas no cumplen con el sistema de patronaje homogéneo, en tanto hay cada vez más denuncias sobre tallas diferenciales particularmente en la ropa femenina.
Según el relevamiento el 86% admitió que su talla ha variado, incluso dentro del mismo comercio, según el modelo de ropa que se prueba. Un 50% afirma haberse sentido sicológicamente agredida, porque la talla que creía debía usar era “demasiado pequeña”, pero en la realidad las medidas mostraban que la ropa había sido cortada con menos tela, por lo que no era adecuada tampoco para quienes no había aumentado de volumen corporal.
El estudio mostró restricciones entre las consideradas tallas grandes, a partir de la 46, y la exhibición de maniquíes con prendas más pequeñas de la 38, lo que se considera puede afectar la conducta alimenticia de quienes atienden al tema, particularmente las adolescentes.
Article del Diario LaRed21
14 de septiembre de 2015