Las intervenciones que se llevan a cabo en el marco de la prevención de los trastornos del comportamiento alimentario (anorexia y bulimia nerviosas) dirigidas a adolescentes y jóvenes deberían cumplir unas condiciones que garantizaran su calidad y bondad en la obtención de resultados. A menudo se hacen intervenciones con el objetivo de hacer prevención de trastornos de la conducta alimentaria, pero a pesar de tener buenos resultados, no tienen los mismos que proporcionan una prevención especializada.
A continuación se detallan qué puntos hay que tener en cuenta cuando se plantea implantar en el centro educativo un programa de calidad de prevención de los trastornos alimentarios:
1. Prevención Inespecífica:
Hace unos años se pensaba que la mejor manera de prevenir los trastornos de la conducta alimentaria era hablando específicamente de en qué consistían estas
enfermedades, qué conductas hacían las personas enfermas, presentación de testimonios de personas que habían sufriendo un trastorno de este tipo ... Se constató que este procedimiento podía acabar obteniendo resultados no deseados y parece que tampoco aportaba resultados preventivos fiables. En estos momentos, la línea de prevención que se ha constatado más efectiva, ha sido un tipo de prevención inespecífica .. Esta estrategia de intervención preventiva tiene como objetivo favorecer el desarrollo de habilidades y de recursos que permita el crecimiento integral de los niños y adolescentes. Estas estrategias y habilidades (autoestima positiva, asertividad, habilidades comunicativas, seguridad en uno mismo, etc.) se pueden aplicar a muchas situaciones de la vida de los jóvenes. Ayudar en la construcción de estos factores de protección resulta efectivo para hacer más resistentes a los chicos y chicas de acabar sufriendo un Trastorno de la Conducta Alimentaria.
2. Profesionales que conducen las sesiones preventivas:
Los profesionales que están más capacitados (por formación académica y experiencia laboral) para realizar las intervenciones preventivas en el marco de los trastornos alimentarios son aquellos que se sitúan en el ámbito socio-sanitario: Psicólogos y/o Psiquiatras especializados en trastornos del comportamiento alimentario.
3. Riesgo de búsqueda de clientela:
El objetivo principal de un profesional externo que efectúe una intervención en la escuela debe ser siempre la prevención y, en su caso, ayudar a la detección. Por lo tanto, hay que velar que el profesional no entienda la sesión preventiva en un centro educativo con jóvenes y adolescentes como una oportunidad para obtener "clientes". Es importante que los educadores conozcan qué tipo de prevención es la más adecuada (ver punto 1) y conocer qué recursos asistenciales especializados en estas enfermedades ofrece nuestra red sanitaria pública.
4. Investigación en el campo de estas enfermedades:
En algunas ocasiones, las intervenciones preventivas se acompañan de investigaciones y búsquedas aplicadas. Si a un menor de edad se le administra cualquier prueba de evaluación (test, entrevistas ...) la ley prevé que se debe garantizar el consentimiento expreso y escrito del centro y de los tutores legales (familia). Por otra parte, sería adecuado conocer el objetivo y el alcance del tipo de investigación con la que se participa.
5. Detección y orientación:
Las sesiones preventivas deben permitir asesorar a aquellas personas que presentan síntomas de la enfermedad y piden ayuda una vez finalizada la actividad. Por este motivo se debe contemplar la reserva de un período de tiempo suficiente para atender las consultas personales. La duración mínima de una sesión preventiva estaría en torno a las dos horas.